Presión arterial: el asesino silencioso que sí se puede controlar

Presión arterial: el asesino silencioso que sí se puede controlar

La hipertensión tiene un apodo que la define: asesino silencioso. No duele, no avisa y puede avanzar durante años sin que la persona lo note. Hasta que un día se manifiesta en forma de infarto, accidente cerebrovascular o daño renal.

La buena noticia es que es una de las condiciones crónicas más fáciles de detectar y una de las que mejor responde al tratamiento.

Por qué no da síntomas

La presión arterial elevada somete a las arterias, el corazón, el cerebro y los riñones a un esfuerzo continuo. Pero el cuerpo no envía señales de alerta claras hasta que el daño ya está instalado.

Por eso la única forma confiable de saber si hay hipertensión es medirla. No se puede adivinar por cómo uno se siente.

A partir de los 40 años, la medición periódica debería ser parte de la rutina de cualquier persona, tenga o no síntomas.

Qué significan los números

La presión se expresa con dos cifras: la sistólica, que refleja la presión cuando el corazón se contrae, y la diastólica, cuando se relaja.

Se considera hipertensión cuando las cifras se mantienen en 140/90 o más en varias mediciones.

Una sola lectura elevada no confirma el diagnóstico. La presión sube con el esfuerzo, el estrés o una mala noche. Por eso se repite la medición en condiciones adecuadas y en más de una ocasión.

Lo primero: los cambios de estilo de vida

Antes y durante cualquier tratamiento, los hábitos son la base:

  • Reducir la sal, presente en exceso en panes, embutidos y alimentos procesados.
  • Mantener un peso saludable, porque cada kilo de más eleva la presión.
  • Caminar con regularidad, que baja las cifras de forma sostenida.
  • Moderar el alcohol y evitar el tabaco.
  • Controlar el estrés, que activa el sistema nervioso y sube la presión.

Estas medidas no son un sustituto del tratamiento cuando este es necesario, pero potencian su efecto y en algunos casos permiten reducir las dosis.

El tratamiento funciona

Si el médico indica medicación, la hipertensión se controla con pastillas que suelen tomarse una vez al día.

El error más común es abandonarlas al sentirse bien, porque la presión no duele y parece que no pasa nada. Pero el daño sigue avanzando.

Controlar la presión no es una limitación, es una inversión en años de vida con salud.

Medirla, conocerla y tratarla a tiempo sigue siendo una de las decisiones médicas más rentables que existen.

Dr. Jose A. Cisneros, MD, Ph.D drcisneros.com

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