Ingeniería biomédica: puente entre dos mundos

Mi formación como ingeniero biomédico me permite traducir entre médicos e ingenieros. Por qué esa interfaz es clave para la innovación.

Ingeniería biomédica: puente entre dos mundos

Una de las razones por las que completé un doctorado en ingeniería biomédica fue precisamente esta: el abismo entre médicos e ingenieros es enorme, y la innovación real ocurre en la interfaz. El médico sabe el problema clínico; el ingeniero sabe la solución técnica. Rara vez hablan el mismo idioma.

Los médicos piensan en síntomas, diagnósticos y pronósticos. Los ingenieros piensan en señales, algoritmos y sistemas. Mi trabajo como puente es traducir: convertir un problema clínico en una especificación técnica, y validar que la solución técnica resuelva el problema clínico.

Esta doble formación me ha permitido desarrollar Galeno y otros proyectos donde la tecnología realmente sirve al clínico, no al revés. La innovación en salud no es tecnología por tecnología — es tecnología al servicio del juicio humano.