Hidratarse bien después de los 50: más importante de lo que cree
El cuerpo humano es, en promedio, 60% agua, y ese porcentaje baja con los años. A los 50, la sensación de sed se vuelve menos confiable: el cerebro ya no avisa con la misma eficacia que a los 20. Resultado: muchas personas mayores de 50 viven en deshidratación leve crónica sin darse cuenta.
La deshidratación leve no da sed, da cansancio. Produce dolores de cabeza, confusión mental, caídas de presión al levantarse, estreñimiento y peor rendimiento cognitivo. En personas mayores, es una de las causas frecuentes de hospitalización por confusión y caídas.
Por qué se deshidrata más fácil
Con la edad, el riñón concentra menos la orina y el cuerpo retiene peor el agua. Algunos medicamentos comunes —diuréticos, antihipertensivos, laxantes— aceleran la pérdida. Y el miedo a orinar de noche lleva a muchos a reducir la ingesta de líquidos, justo lo contrario de lo que conviene.
Cuánta agua necesita
La recomendación práctica: alrededor de 1.5 a 2 litros de líquido al día, repartidos en tragos pequeños a lo largo de la jornada. No hace falta que sea solo agua: infusiones, caldos, frutas y verduras ricas en agua cuentan.
Un truco sencillo para saber si está bien hidratado: el color de la orina. Si es amarillo claro, perfecto. Si es oscuro y concentrado, beba más. Si es transparente todo el día, quizá se está pasando.
Errores comunes
Tomar toda el agua de una vez, esperar a tener sed para beber, o sustituir el agua por refrescos, café o alcohol. La cafeína y el alcohol son diuréticos: el café no "cuenta" como agua, y el alcohol deshidrata.
Con el calor, el ejercicio o un episodio de diarrea o vómito, las necesidades suben. En esos casos, no espere a la sed: beba de forma preventiva y consulte si nota mareos, boca seca o poca orina.
Hidratarse bien es de las medidas de salud más simples y más subestimadas. Un vaso de agua a cada comida, uno al despertar y uno antes de acostarse: con ese pequeño hábito, gran parte del problema queda resuelto. Su energía, su memoria y su equilibrio se lo agradecerán.
Dr. Jose A. Cisneros, MD,Ph.D @drcisneros.com